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LA ADOLESCENCIA PERDIDA, por Catherine Hansen

Con este escrito pretendo hacer una llamada a tu adolescente interior.

¿Porqué perder fuerza e ilusión?. La adolescencia perdida, por Catherine Hansen para el Magazine deixalatevaempremta.org



Quien más quien menos se ha dedicado a acoger, cuidar y consolar a su niño o niña interior, estamos más familiarizados con ese ser que habita en nosotros, que activa nuestros miedos y defensas, que llora y patalea cuando las cosas no son como quisiéramos. Consolarle y acogerle es muy útil para nuestro crecimiento y maduración como personas.

¿Pero qué pasa con esa otra etapa de nuestra vida en la que fuimos adolescentes?

Nadie habla mucho de ella, la recordamos como una etapa complicada, con muchos sufrimientos a veces, mucha lucha, aunque también con mucha diversión. A los adolescentes que nos rodean los percibimos como personas algo molestas, porque según muchas personas son ruidosos, rebeldes, están desorientados, no saben lo que quieren y están desmotivados. Obviamente eso es sólo una etiqueta, que no describe toda la complejidad y maravillas de esta edad.

Yo quiero hablaros de las cualidades de esta etapa. La Adolescencia liberada (no reprimida), se caracteriza por un empuje y una valentía que no encontramos en otras etapas de nuestra vida. La gran cantidad de hormonas que recorre nuestro cuerpo nos hacen sentirnos imparables e invencibles, cosa que nos ayuda a probar cosas nuevas, a explorar territorios desconocidos.
Este empuje y ganas de comerse el mundo hace que tomemos riesgos, sin importar los resultados y que lo volvamos a intentar sin perder mucho tiempo si no ha salido bien.

La Adolescencia sirve también para cuestionar las estructuras, las normas, lo que la sociedad dicta. Este cuestionamiento es importantísimo para definir nuestra propia identidad, para probar nuestros límites y para crecer más allá de los moldes que nuestro entorno cultural y familiar nos propone.

La Adolescencia es potencia en estado puro y es el Ser tú mismo sin tapujos:
Si grito y hago ruido, lo hago para que me oigan en los barrios vecinos.
Si hago el amor, lo hago a lo loco.
Si me enfado, lo hago sin vergüenza, dando portazos, marcando mis límites.
Si me río, lo hago llorando y escandalosamente, porque reírse todavía está bien.
Si hago ejercicio, lo hago gozando del cuerpo y de su fuerza y vitalidad.
Si seduzco, lo hago con descaro, mostrando mis encantos aún en el frío invierno.
Si como, lo hago sin ponerme un límite, simplemente porque me chiflan esas patatas fritas con ketchup.
Si algo ya no me gusta, lo deshecho y a por otra cosa, mariposa.

Soy Yo, porque soy Yo. 
Porque quiero que me vean, que me reconozcan, que me admiren, que me deseen.
Y quiero ser Yo libre!

Y esta misma energía la que podemos observar en la naturaleza. Eso es algo de lo que me he dado cuenta hace poco. La naturaleza está en la etapa adolescente permanentemente.

Todo brota y rebrota sin parar. Nada puede parar la reaparición de la vida después del invierno, no importan las condiciones, la vida sale y se muestra sin tapujos.

El mar es cambiante, es caprichoso, muestra su fuerza y su paz por igual y no depende de ti ni de nadie, sigue sus propias reglas. Está ahí con toda su potencia y presencia, es Mar.


Cuántas plantas y sus raíces invaden absolutamente cualquier lugar, cualquier rincón, toman lo que es suyo, incluso roban a la vez que comparten. La vida es lo más importante, la Vida y Ocupar tu Lugar. 

No esperan a recibirlo ni piden permiso para hacerlo. Nacen, crecen y ocupan. Y si son dañadas vuelven a nacer y empieza de nuevo el ciclo.

¿Qué ha pasado con esta energía en nosotros los llamados “adultos”?
¿Qué ha pasado con esa fuerza, esa rebeldía, ese impulso que nos hacía buscar nuestra identidad y ser libres?
¿En qué momento nos apagamos, en qué momento nos resignamos a seguir el camino que todos siguen?
¿Cuándo empezamos a ser parte del rebaño y a desaparecer como seres Especiales y Únicos?
¿Qué pasaría si te permitieses revivir a ese adolescente, esa adolescente que está en ti, esperando a poder expresarse de nuevo?
¿Qué tal si no hubiese nada prohibido para ti?

¿A QUÉ ESPERAS PARA LIBERAR A TU ADOLESCENTE INTERIOR?
¿QUÉ MARAVILLOSA CONTRIBUCIÓN PUEDE SER PARA TU VIDA?






Por Catherine Hansen – Terapeuta de las Memorias Prenatales


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