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Masaje Infantil… porque la piel es el primer lenguaje…, por Natàlia Molina




Me encanta hacer masaje. Me encanta ese momento mágico que sucede cuando en el transcurso de una sesión la persona de repente exhala, sonríe y aunque sea por una milésima de segundo siente que la vida es dulce, confortable. En esos momentos pienso que si la vida pudiera hablar,  diría: “ya es mío, se abandonó, se entregó a la vida”. Este es el regalo y el privilegio que tengo al poder vivir esos momentos en la sesión con adultos, niños, y en las clases entre padres e hijos.
La formación de masaje infantil cambió mi visión del tacto, la manera en cómo tocar y acariciar un cuerpo, y también mi trayectoria profesional.
Si tengo que ponerle palabras a la experiencia que viví en la formación sería esta: “todos los niños y padres de este mundo deberían tener el regalo de recibir masaje.” El amor, la dulzura y el cuidado que recibí en todo el fin de semana, y no solamente a través del masaje, fue sanador y nutritivo para mí. Desde entonces me dedico a impartir cursos, conferencias y talleres sobre la importancia del tacto y el lenguaje no verbal para crear y fortalecer un vínculo de seguridad, amor, confianza y nutrición entre padres e hijos y a enseñar la técnica del masaje infantil.
¿Cómo podemos definir la palabra masaje? Es el arte de acariciar, de tocar con tacto,  con amor, con presencia, con consciencia, con los ojos del corazón y del alma.
El momento del masaje es un encuentro mágico entre tú y tu hijo. Solos en ese momento íntimo. Luz tenue, silencio y vosotros dos. Os miráis, os reconocéis, os escucháis. Tú le preguntas si quiere recibirlo y él te responde. Empiezas, y ahí, en ese momento empieza la magia de tus manos en contacto con su cuerpo. Su piel, su mirada, sus gestos te indican y te guían. Escuchas “con el corazón” qué te dice en cada momento y ahí…. Se produce un milagro… la comunicación no verbal. Escuchar qué te dice su alma, y tus manos que se dejan guiar por tu hijo…. Es una danza entre dos almas que se encuentran en ese espacio sagrado y mágico.
El bebé oye su voz, siente su corazón, le arrulla un continuo
movimiento… no está en el útero, pero sí en la mejor alternativa posible: desnudo sobre el
pecho de su madre, el cobijo perfecto del bebé recién nacido.

El tacto es el primer sentido en desarrollarse dentro del útero, y también el principal medio de comunicación de los bebés. Los estudios indican que el sentido del tacto se desarrolla en la etapa entre las 6 y 9 semanas de gestación. El antropólogo Ashley Montagú tras años de investigación, afirmó que los seres humanos no pueden sobrevivir sin el tacto, es una necesidad básica. Sin el tacto, el bebé humano moriría con toda seguridad.
El poder de las caricias no tiene límites. Los niños que reciben poco contacto físico suelen padecer, a lo largo de su vida, mayor ansiedad y más trastornos relacionados con ella. Los niños necesitan amor, y su manera de recibirlo es a través de las caricias. En ningún otro momento de la vida el masaje será mejor recibido que cuando el bebé prepara su cuerpo para empezar a andar y a moverse. Durante esa etapa, el niño necesita un contacto físico continuo.
Con el masaje, la madre puede estimular directamente la piel de su hijo y producirle efectos hormonales de placer y descanso, mejorar su elasticidad y tonicidad muscular, disminuir el estrés y mejorar sus patrones de sueño, además de estimular sus defensas y mejorar su digestión".
Según estudios realizados por el Instituto de Investigación del Tacto en EE.UU, los masajes tienen efectos curativos en casos como la hiperactividad,  diabetes, migraña,  cólicos, etc., además de reducir la ansiedad en adolescentes depresivos, mejorar la concentración de niños autistas y ayudar en la respiración de niños asmáticos.
También han demostrado que bebés prematuros presentan avances considerables cuando se les somete a masajes y caricias. Se sienten más tranquilos, aumentan de peso (47% más que los prematuros sin contacto físico), y disminuyen su permanencia en el hospital, al menos en 6 días.
FREDERICK LEBOYER, precursor en Europa del masaje infantil dice que El masaje permite entrar al bebé a la vida de una manera dulce y amable. ¿Alimentar al niño? Sí, pero no solamente con leche. Hay que tomarlo en brazos,  acariciarlo, acunarlo y masajearlo. Hay que hablar a la piel del pequeño, que tiene sed y hambre igual que su vientre. Los bebés tienen necesidad de leche, sí. Pero más todavía de SER AMADOS.
¿QUÉ NOS OFRECE LA PRACTICA DEL MASAJE INFANTIL?  Es  una herramienta que conecta a los padres profundamente con el ser que es su bebé y les ayuda a comprender el lenguaje no verbal y a responder a él con amor y con una escucha respetuosa. Nos da la oportunidad de convertirnos en  expertos de nuestro hijo y responder mejor a las necesidades que necesita en cada momento.
ES MUY IMPORTANTE que los  padres comprendan que la proximidad y calidad de su presencia puede solucionar muchos problemas y reforzar los vínculos emocionales y espirituales. El vínculo creado en el 1er. año de vida  tiene una gran importancia en el niño  ya que es el modelo más significativo para todas las futuras relaciones de su vida.
La forma en que cada uno de nosotros aprendemos a ser en una relación, tiene su fuerte origen en las tempranas experiencias que tenemos con nuestr@s padres y primeros cuidadores.


A lo largo  de mi experiencia de observar y aprender de las familias, llego a la conclusión que es muy importante que los padres hagan el máximo por amar a sus hijos de una manera sana. Sobretodo que ellos, los padres,  puedan  ver y sentir cómo  transmiten ese amor. Que sean capaces de ver sus barreras,  sus miedos a abrir su corazón y la manera que tienen “de querer” para poder dar a su bebé un amor  más puro, sin prejuicios y formar ese vínculo seguro. El bebé al nacer lo único que necesita es que sus padres lo tengan en brazos, lo besen, lo acaricien el máximo que puedan. Es muy importante que sienta que es querido, aceptado y deseado. Después de 9 meses dentro del vientre de su madre, al salir se siente desprotegido e inseguro y lo único que necesita es seguir sintiendo esa sensación. Por eso es tan importante entender  lo que nos quiere decir en cada momento con sus señales para que se sienta comprendido al máximo.  El vínculo es como un hilo transparente que no se ve,  pero se forja y se hace consistente a través del contacto físico. Todo ser humano necesita de ese contacto. A medida que nos hacemos  adultos ponemos más barreras al contacto, y al final eso es lo que echamos de menos, que nos toquen, que nos acaricien, que nos mimen. Ese contacto nos hace sentir que estamos vivos, que nos quieren y que somos importantes como personas. Si logramos transmitir esto al bebé a través de ese vínculo y ese contacto  lograremos que crezca con esta semilla y sea capaz de adulto de no crear esas barreras y poder transmitir ese amor a su alrededor con respeto y confianza.
Este es el principal mensaje del masaje infantil. Una herramienta que nos permite abrir nuestro corazón, sentirnos vulnerables y aprender a través de nuestro hijo una manera más hermosa y amable de amar. ¿No querríamos todos eso, para el inicio de nuestra vida?



Aquí os dejo el testimonio del jefe de una tribu de África, que a sus 80 años todavía recuerda las sensaciones que tenía al contacto de su madre… ¡¡¡¡ESTREMEDOR LA MEMORIA DE NUESTRA PIEL!!!!!!


Kabongo, jefe de la tribu Kikuyu del África oriental,  a los ochenta años evoca en estas líneas el significado que reviste el contacto cutáneo con la madre y, sobretodo, con el pecho materno: 
"En mi mente, mis primeros años son  inseparables de mi madre. Al principio, ella estaba siempre presente;  puedo recordar la tranquilidad que sentía contra su cuerpo cuando me llevaba sobre sus hombros, y el olor de su piel bajo el sol ardiente.
Todo provenía de ella. Cuando tenía hambre o sed, ella me colocaba junto a sus pechos repletos de leche.
Todavía recuerdo con gratitud, al cerrar los ojos, el bienestar que me invadía cuando hundía la cabeza entre sus suaves senos y bebía la dulce leche que me entregaban.
De noche, cuando el sol no podía ya calentarme, ella lo reemplazaba con sus brazos y su cuerpo; y cuando, al ir creciendo, empecé a interesarme por las demás cosas, su espalda me ofrecía un lugar seguro para observar, sin temor alguno, cuanto me rodeaba y cerrar los ojos en cuanto me invadía el sueño.
" De "El sentido del tacto", de Ashley Montagu, Ed. Aguilar, Madrid, 1981

Natàlia Molina López
Naturopata, Educadora de Masaje y Reflexología Infantil, Técnica Metamorfica - Terapia Prenatal, Reflexologia podal, Drenaje linfatico manual, Flores de Bach y Aromaterpia, Maestra de Reiki Usui
Grupos de mujeres, ciclo menstrual, etc

TEL: 664.62.17.02



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